martes, 18 de marzo de 2014

Deserción escolar y falta de vocación profesional

Por Héctor Farina Ojeda (*)

La formación de recursos humanos con miras al mercado laboral y a enfrentar los desafíos que implica vivir en sociedades modernas es una necesidad imperiosa en un mundo globalizado en el que la economía depende del conocimiento de la gente más que de los productos tangibles o los recursos naturales. Hay una relación directa entre la calidad de los recursos humanos y la calidad de la economía, pues esta se construye a partir de lo que lo sabe hacer la gente. 

En este contexto, una mirada a la situación de la deserción, de los problemas de los estudiantes a la hora de elegir carrera y de la calidad de la formación seguramente nos permitirá comprender algunas de las características de la economía. Tomando como  referencia a México, este país no se encuentra bien en cuanto a deserción escolar: ocupa el primer lugar entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico  (OCDE) en cuanto al nivel de deserción de jóvenes de entre 15 y 19 años, así como sus jóvenes tienen muy baja expectativa de terminar el bachillerato y la universidad, según los informes de la OCDE. Los datos de este organismo internacional dicen que se pierde el 40% de los jóvenes en la transición desde la educación media superior a la superior. Es decir, cuatro de cada seis mexicanos que están en el bachillerato no llegan a la universidad. Y de esta cantidad, sólo 12 de cada 100 mexicanos de entre 20 a 29 años se dedican a estudiar.

En cambio, los ninis -los que no estudian ni trabajan- alcanzan el 24% de los jóvenes de entre 15 y 29 años, es decir que hay más de 7 millones de ninis. Esto representa una verdadera tragedia para la economía mexicana, pues se trata de un desperdicio del bono demográfico, de la pérdida de oportunidades en el mercado laboral y seguramente de un porcentaje de gente condenada al desempleo o a los malos empleos, con salarios bajos y con mucha precariedad, lo que no ayuda en lo más mínimo a mejorar la economía del país y las condiciones de vida de la gente. 

Un hecho que me ha llamado la atención es que la deserción en la universidad se da no sólo por motivos económicos como podría pensarse, sino mayormente por falta de vocación y entusiasmo: muchos jóvenes no saben lo que quieren. Como coordinador de la carrera de Periodismo en la Universidad de Guadalajara recibo solicitudes de estudiantes que quieren darse de baja de la carrera. Y cuando les pregunto el motivo, las respuestas son diversas y sorprendentes: "Porque la carrera no es lo mío", "porque como que no me gustó", "no sé...no era lo que esperaba...", o "voy a probar en otra carrera a ver qué hay". Y cuando les pregunto qué esperan de una carrera o de una formación profesional, no alcanzan a atinar respuestas coherentes, por lo que parece que sólo están experimentando para ver si alguna carrera u oficio les gusta. Se nota la falta de vocación y de planificación a largo plazo, tal como dice el sociólogo polaco Zygmunt Bauman.

Lo grave es que la deserción, la falta de vocación y la mala formación afectan directamente a la economía mexicana y a las expectativas de calidad de vida de la gente: se tiene un país menos competitivo, con poca capacidad de innovación, con una productividad baja (los mexicanos trabajan más que los europeos pero producen menos y ganan menos), y con empleos precarios y mal pagados. No se puede construir una economía sólida sobre la base de recursos humanos no preparados ni muchos menos de ninis.

El ejemplo mexicano debería llevarnos a pensar si en Paraguay estamos haciendo bien los deberes para disminuir la deserción escolar, para trabajar en la orientación vocacional de los jóvenes y para que la educación sea de calidad. Por los efectos en la economía lo sabremos. 

(*) Periodista y profesor universitario 
Desde Guadalajara, Jalisco, México
@hfarinaojeda 

Publicado en el diario 5 días, de Paraguay. 

domingo, 2 de marzo de 2014

Estrenan plan de estudios en Licenciatura en Periodismo

La reforma al plan, un trabajo colegiado para tener un periodista más culto.

Ante la convergencia de medios que imponen los cambios tecnológicos que están modificando por completo los procesos de acceso, elaboración y difusión de la información, los centros universitarios de la Ciénega (CUCiénega) y del Sur (CUSur), de la Universidad de Guadalajara, reciben a los alumnos de nuevo ingreso de la licenciatura en Periodismo con un nuevo plan de estudios, luego de que el Consejo General Universitario aprobara la reforma curricular del programa.

El doctor Héctor Claudio Farina Ojeda, coordinador de la licenciatura en Periodismo en el CUCiénega, dijo que la reforma al plan de estudios es uno de los grandes desafíos para la carrera; con ello, los alumnos recibirán una formación acorde con las necesidades que tienen los periodistas en la actualidad, estar preparados para el uso de las nuevas herramientas tecnológicas, para hacer periodismo digital y dominar las diferentes plataformas.

“Vamos a formar estudiantes con miras a un mercado profesional exigente y demandante, lo que nos dará ventaja frente a cualquier otro plan de estudios similar. El periodismo digital es un fenómeno reciente a nivel mundial. Se incorporan materias que tienen que ver con periodismo multimedia, con redacción de reportajes para medios audiovisuales, herramientas digitales para periodistas y un conocimiento trasversal del uso de las tecnologías”, detalló el coordinador.

La licenciatura en Periodismo, a partir de este ciclo 2014-A, tendrá una duración de ocho semestres, en la cual se incluyen las prácticas profesionales de manera obligatoria, además de materias como: Economía, Sistema judicial mexicano, Sistema político mexicano, Sociedad de la información, Sociedad red y Cobertura de temas sociales contemporáneos, entre otras.

“Es uno de los planes de estudios más actualizados de todos los que se revisaron de América Latina; primero, hay pocas licenciaturas en Periodismo. La nuestra es una licenciatura especializada, que en específico forma periodistas. Coloca no solo a la Universidad de Guadalajara, sino al programa de periodismo, a la vanguardia en su tipo, adelantándose a los tiempos para enseñar cosas que el mercado empieza a demandar, como la parte tecnológica y la enseñanza del inglés, que es muy necesario”, expresó Farina Ojeda.

Con el nuevo plan de estudios, los alumnos de la licenciatura en Periodismo del CUCiénega, en Ocotlán y CUSur, en Ciudad Guzmán, egresarán con los conocimientos necesarios para elaborar proyectos de sitios web, revista digital, conocimientos de edición en audio y video para generar contenidos multimedia, diseñar su propio medio y tener su propio empleo. Gestionar su empresa, dirigirla y que los productos de comunicación sirvan para generar empleos.

A T E N TA M E N T E
“Piensa y Trabaja”
“Año del Centenario de la Escuela Preparatoria de Jalisco”
Guadalajara, Jal., 4 de febrero 2014

Texto y fotografía: CUCIénega

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Fuente: http://www.udg.mx/noticias/estrenan-plan-estudios-licenciatura-periodismo

viernes, 28 de febrero de 2014

La marca país y los desafíos pendientes


Por Héctor Farina Ojeda (*)

El valor intangible de lo que se conoce como marca país es algo que hasta ahora los latinoamericanos no hemos sabido trabajar ni aprovechar en su justa medida. Cuando se habla de cualquier país latinoamericano se lo puede asociar con el turismo, con las playas, con la hospitalidad de la gente o con lo negativo, la violencia, la inseguridad, la corrupción...o lo desconocido. En algunos casos ni siquiera se establece una relación entre el nombre del país y el mismo país, por el desconocimiento a nivel internacional, por la falta de construcción de una imagen. O sino vean el caso de Paraguay, que a menudo es confundido con Uruguay, sin que exista más argumento que el nombre que suena parecido. 

Tras varios años de vivir en México, estoy acostumbrado a dar explicaciones a los ingenuos que nos siguen confundiendo. Hace un par de días un amigo taxista me contó que había sido invitado a un restaurante "paraguayo", en donde probó extraordinarios cortes de carne como no recordaba y en donde había sido tratado con una calidez "muy sudamericana". En muy poco tiempo supe que en realidad se trataba de un local uruguayo, pues con el nombre "Candombe" no podía quedar mucha duda. Y aunque la anécdota pueda parecer pequeña o poco representativa, me dejó pensando en qué es aquello que nos representa y que no permite que nos confundan. 

Cuando a nivel internacional se habla del Paraguay hay pocas referencias realmente sólidas que nos distinguen y marcan la diferencia: la carne que exportamos o los futbolistas que se posicionan en algún equipo competitivo de las grandes ligas. Pero las referencias son limitadas y esto nos vuelve poco conocidos para el turismo o para que busquen hacer negocios con nosotros. Al hablar de Brasil se establece una relación directa con las playas, el carnaval y el fútbol y no con la violencia que representa cerca de 50 mil homicidios al año. La gente piensa en conocer Brasil y disfrutar de sus bondades porque relaciona al país con lo bueno. O cuando hablamos de Colombia y se piensa en café: hay una referencia, una idea instalada en el pensamiento de la gente. Pero eso pasa poco con Paraguay. 

La pregunta que debemos hacernos es en qué somos realmente buenos los paraguayos. ¿Qué sabemos hacer mejor que nadie y que nos diferencie del resto del mundo? Con tantas bondades en recursos naturales, con tanta energía eléctrica y con un gigantesco potencial en materia de bono demográfico, resulta llamativo que no hayamos podido construir una marca país poderosa y atractiva. Siendo el país de la energía eléctrica ya deberíamos ser el centro de formación de los mejores ingenieros y técnicos especializados en la construcción y manejo de represas, o en los pioneros en la fabricación de autos eléctricos que reemplacen al parque automotor movido a gasolina. O ya deberíamos ser el país de los expertos en agua, aprovechando la riqueza de contar con el Acuífero Guaraní. 

Sin embargo, seguimos lejos de formar a nuestras élites y de construir nuestra marca. Por eso cuando leemos alguna etiqueta que diga "industria paraguaya" realmente no la asociamos con una calidad superior al resto de las industrias, salvo, quizás, contadas excepciones. Si fabricáramos teléfonos inteligentes y le pusiéramos "made in Paraguay" seguramente los consumidores los mirarían con desconfianza porque sospecharían que algo raro hay detrás de la fabricación, algo diferente al profesionalismo y el talento de los fabricantes. Y esto no debería pasar porque tenemos a la gente, tenemos el talento y tenemos la capacidad. Nos falta profesionalizarnos y aprender a sacar provecho de todo el potencial de los recursos humanos. 

Un gran desafío es hacer que nos identifiquen con la calidad, con el profesionalismo y con lo innovador. Nuestras universidades deberían pensar que su reputación depende de la calidad de la gente a la que forman y que los resultados deben percibirse en cada ámbito del conocimiento en donde se desempeñan. Mejores profesionales, mejores empresas y mejores proyectos, seguramente derivarán en una mejor imagen y en una mayor presencia.  

(*) Periodista y profesor universitario 
Desde Guadalajara, Jalisco, México.
@hfarinaojeda 

Publicado en el periódico 5 días, de Paraguay. 

domingo, 9 de febrero de 2014

Resultados educativos, atraso y olvido

Por Héctor Farina Ojeda (*)

Los anuncios periódicos sobre los malos resultados en materia educativa que tenemos en América Latina parecen sólo emerger momentáneamente para luego caer en el olvido de la mano de escándalos políticos o algún hecho llamativo que haga que miremos la forma y no el fondo del problema. Mientras los países asiáticos, que se posicionaron en los primeros lugares en la Prueba Pisa, trabajan a marchas forzadas para hacer que sus sistemas educativos produzcan a los cerebros que mejoren la economía y la calidad de vida de sus naciones, en los países latinoamericanos no parece haber la misma preocupación. 

Al comparar el nivel educativo de los jóvenes de 15 años en 65 países -según el Informe Pisa 2013-, los países latinoamericanos figuran en los últimos lugares, muy lejos de sus pares asiáticos. Con 613 puntos, la lista es encabezada por Shangai, la ciudad china que tiene más de 20 millones de habitantes, mientras que en segundo lugar aparece Singapur con 573 puntos. Bastante lejos, aparece Chile en la posición 51, con 423 puntos; le siguen México (53), Uruguay (55), Argentina (59), Colombia (62) y en último sitio aparece Perú (65), con 368 puntos. La diferencia que se puede apreciar no sólo debe entenderse como una suma de puntos en ciertos indicadores, sino que implica notables diferencias en calidad de vida, desarrollo, menos pobreza y menos exclusión. 

Los resultados de la Prueba Pisa son claros al mostrar que en América Latina no estamos formando a una generación competente que renueve la dirección que han tenido nuestros países, sino que se siguen manteniendo sistemas educativos deficientes que hacen que millones de jóvenes pasen por las aulas y obtengan un título sin tener competencias suficientes en campos tan elementales como matemáticas o ciencias. Y la falta de competencia y de conocimientos que resultan de esa despreocupación hacia lo educativo es lo que se refleja en los elevados niveles de pobreza de nuestras naciones, en la corrupción de los gobernantes y en la falta de ideas innovadoras que mejoren la economía y generen más beneficios para la gente. 

En países en los que se lee poco y en los que la inversión en la gente no es la prioridad, no se puede esperar que lleguemos a los estándares de los nórdicos, que han sabido aprovechar las bondades de tener gente educada que sepa administrar los bienes públicos, así como planificar hacia dónde ir como sociedad. La eficiencia educativa en Noruega, Finlandia o Suecia tiene todo que ver con los casi inexistentes niveles de pobreza en estas naciones, en tanto los malos sistemas de América Latina tienen directa relación con la miseria en la que vive gran parte de la gente. 

Vivimos en un mundo globalizado y competitivo, en donde el conocimiento es la fuente más importante para la generación de riqueza. Por eso deberíamos escandalizarnos al tener resultados como los de la Prueba Pisa, porque nos dicen que somos pobres porque no estamos lo suficientemente educados. Y si países como Chile, Uruguay o Argentina exhiben pobres resultados, imaginemos dónde se ubican los que ni siquiera están en la prueba, como Paraguay o Bolivia. 

Si algo debemos aprender es que construir un futuro como sociedad implica trabajar hoy en la formación de nuestra gente. No habrá mejores sociedades sin inversión en la gente, pues es la gente educada la que finalmente define qué tipo de sociedad construimos.

(*) Periodista y profesor universitario 
Desde Guadalajara, Jalisco, México
@hfarinaojeda 



domingo, 19 de enero de 2014

Desigualdades e historias repetidas


Por Héctor Farina Ojeda (*)

La paradoja de vivir en un continente rico inmerso en la pobreza ya no sorprende en cada nuevo estudio que nos enrostra con indicadores sobre desigualdad, marginalidad, exclusión y atraso. Sabemos que América Latina posee niveles de desigualdad superiores a los de África pese a poseer recursos suficientes para pensar en sociedades más igualitarias. Preocupados por el crecimiento económico, por los indicadores macroeconómicos y por los resultados a corto plazo, los gobiernos nos siguen debiendo un trabajo de fondo que coloque a la gente en una situación tal que pueda acceder a mejores empleos, ingresos y oportunidades. 

Precisamente, uno de los ejemplos que tenemos es el caso mexicano, en donde la desigualdad  del ingreso triplica a la que se registra en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), según lo afirmó José Ángel Gurría, secretario general de dicho organismo. Los datos son escandalosos: el ingreso promedio del 10% de familias pobres es 25 a 26 veces menor que el ingreso del 10% de familias más acaudaladas. Mientras que en los países de la OCDE la diferencia es de 9 veces en cuanto a desigualdad de ingresos, en México llega a 26 veces y en Brasil a 50, lo que habla claramente de sociedades en donde existe una fuerte concentración de la riqueza en pocas manos y una exclusión de una gran parte de la población, que debe conformarse con ingresos que los mantienen en situación de precariedad.

Pero la cuestión de la desigualdad no se acaba en el ingreso sino que tiene raíces más profundas: en el acceso a la educación, al mercado laboral, a los sistemas de salud, y a las oportunidades en general que existen en cualquier país. Es por ello que cuando vemos países en donde una buena parte de la población queda fuera del sistema educativo no podemos aspirar, ni remotamente, a que haya equidad en los ingresos, porque poseer limitaciones educativas equivale a no tener acceso a buenos empleos ni buenos salarios. Y esto deriva en algo que conocemos bien: grandes porcentajes de gente en situación de pobreza y pequeños porcentajes de privilegiados que se quedan con la riqueza. 

El problema de la desigualdad en América Latina tiene rostro de educación: con 33 millones de ciudadanos con rezago educativo, es casi imposible que un país como México logre revertir la inequidad en la distribución de la riqueza. Al contrario, la tendencia es hacia una mayor concentración en pocas familias. Lo mismo podemos decir de países como Bolivia, Paraguay o Guatemala, en donde las riquezas nacionales contrastan con la pobreza de la gente. 

Cuando pensamos en cómo revertir la desigualdad deberíamos mirar hacia los países que han logrado minimizar los niveles de pobreza, como Noruega, Finlandia o Suecia. Con un fuerte énfasis en la educación de su gente, no solo han logrado nivelar el acceso de la gente a los buenos empleos y a las oportunidades, sino que tienen los mejores indicadores de calidad de vida del mundo. 

En una economía del conocimiento, la clave está en la educación de la gente. Para cambiar la vieja y repetida historia de pobres y excluidos, comencemos por mejorar los sistemas educativos y hacerlos más incluyentes. Los ingresos y las oportunidades vendrán por añadidura.

(*) Periodista y profesor universitario 
Desde Guadalajara, Jalisco, México. 

jueves, 31 de octubre de 2013

Periódico "La Primera", de Perú, publica análisis de Héctor Farina sobre la economía india

Publicado: Jueves 29 de agosto del 2013
A LA CAZA DE EE.UU. Y CHINA

India, la potencia emergente

El país asiático ha venido creciendo a una tasa superior al 8% en los últimos años, una población de 1300 millones de habitantes, con un fuerte desarrollo en materia tecnológica, apunta a convertirse -posiblemente en la próxima década- en la tercera potencia económica mundial, solo detrás de Estados Unidos y China.

En menos de dos décadas, desde los pasados años noventa, India se ha convertido en una potencia emergente con gran potencial de desarrollo (se estima que seguirá creciendo a un ritmo de al menos el 8% anual hasta 2020).

Ha pasado a ser uno de los principales centros de acogida de los servicios deslocalizados de Occidente, y ya cuenta con importantes institutos de ingeniería, bancos de inversión, soluciones médicas telemáticas, farmacéuticas de genéricos, empresas de software, varias decenas de parques tecnológicos (número que crece continuamente).

Su despegue económico se vio favorecido por una potente demanda interna (cerca de 400 millones de habitantes tienen poder de compra), las inversiones y los capitales extranjeros, los bajos salarios y la elevada cualificación técnica de la población activa. Pero tiene grandes desafíos; el principal es sacar de la pobreza a millones de personas, ancladas en una economía de subsistencia.

India forma parte de los países denominados “BRIC”, junto con Brasil, Rusia y China, que apuntan a transformarse en los principales motores de la economía mundial en 2050, por su población, su territorio, sus riquezas naturales y su PIB en conjunto.

Y presenta algunos resultados que son más que interesantes: su crecimiento económico promedio es muy cercano al de China, y duplica el promedio de América Latina; ha logrado sacar de la pobreza a 100 millones de personas en los últimos quince años, ha cuadruplicado su clase media y ha convertido ciudades pobres en emporios de desarrollo tecnológico, afirma el periodista internacional Héctor Farina Ojeda

“Aunque tengamos la visión de la India como la de un país en donde el contraste entre la opulencia y los “intocables” es uno de los más radicales, lo cierto es que hay un trabajo constante que ha venido disminuyendo las diferencias. Y la apuesta que hace India para lograrlo es el potencial humano, enfocado desde la necesidad del conocimiento tecnológico”, afirmó.

Explicó que desde hace más de medio siglo, los indios se dedicaron a formar recursos humanos competentes en cuanto a tecnología, conscientes de que para progresar requieren estar a la vanguardia en materia de innovaciones.

“Hoy tenemos como resultado que hay una producción masiva de cerebros que pueden liderar los proyectos de desarrollo que ayuden a revertir la pobreza: ingenieros, programadores y profesionales vinculados a la informática ingresan todos los años al mercado laboral, con nuevas ideas y con un alto nivel de competitividad”, apuntó.

Algunos de los datos que avalan esta avalancha de conocimiento al mercado laboral son impresionantes: hay 300 mil ingenieros graduados por año, y el 25% de la población india con el más alto coeficiente intelectual es superior a toda la población de Estados Unidos.



DÉFICIT EN INFRAESTRUCTURA
Temas a realizar para India
Un informe realizado por el director Ejecutivo de Consejo Indio para la Investigación de las Relaciones Económicas Internacionales (ICRIER), Rajiv Kumar, llamado “La India como potencia económica mundial: desafíos para el futuro”, precisa los puntos que el país aún debe superar.

DÉFICIT EN EDUCACIÓN
En India uno de sus mayores déficits está en la calidad de la educación y la escasez de personal cualificado en las empresas. “Todo indica que grandes segmentos de la fuerza de trabajo india reciben una formación pobre y obsoleta, y de todos los niveles del sistema educativo salen alumnos sin posibilidad de inserción laboral”, afirma Kumar, agregando que “el colapso del sistema público de enseñanza revela la necesidad de introducir reformas radicales y de transformar la estructura de incentivos”, afirma Kumar.

DISTRIBUCIÓN DESIGUAL EN LA INDUSTRIA MANUFACTURERA
Según Kumar, el sector manufacturero de la India se caracteriza por una bipolaridad que permite la coexistencia de grandes empresas competitivas con pequeñas unidades de producción que emplean tecnología obsoleta. De esto derivan dos problemas, asevera Kumar. Por una parte, las empresas pequeñas no alcanzan a cubrir las necesidades económicas de gran parte de la población, y por otra, en India no existen las empresas medianas, que por lo general son una fuerte fuente de trabajo en la población mundial.

DÉFICIT EN INFRAESTRUCTURA
Como lo corroboraba el periodista del periódico Nuevo Herald, uno de los déficits más visibles en India es la infraestructura. Aún queda mucho por recorrer, y este país debe invertir tanto en el sector energético como en infraestructura vial, dado el crecimiento anual de un 12% a un 15% en el transporte de pasajeros durante los últimos años, afirma Kumar.

RIGIDEZ EN EL MERCADO LABORAL
Las actuales leyes laborales son un obstáculo para los trabajadores indios. “Al aumentar el costo de la mano de obra y hacer de los costos laborales un gasto fijo para las empresas del sector formal, es un acto contrario a los intereses de los trabajadores, minimizando la inserción laboral y limitando la generación de empleo”, asegura Kumar. Estudios sobre productividad y resultados del sector manufacturero de la India sugieren una correlación negativa entre la rigidez en las leyes laborales y la productividad industrial y crecimiento del empleo, asegura en su informe el Director Ejecutivo del ICRIER.

DEFICIENCIAS EN LA GOBERNABILIDAD
Sistemas de salud y educación al borde del colapso, trámites poco transparentes, burocráticos y un aumento en los costos de transacción comercial. Todos estos factores dan indicio de una pobre condición de gobernabilidad en la India, indica Kumar.

Por ello, es necesario prestar más atención a corregir el déficit de gobernabilidad y mejorar la oferta de bienes y servicios públicos, porque, hasta el momento, India todavía es vista como un destino poco atractivo para realizar negocios.



FUTURA SUPERPOTENCIA
Pese a que aún quedan numerosos desafíos por cumplir, las cifras siguen acompañando al país de Oriente. Y es que la economía de India creció un 6.1% durante su primer trimestre del año fiscal actual, cerrado en junio, favorecido por los buenos datos de los servicios, especialmente en la hostelería, transporte y en servicios financieros, que registraron un repunte del 8.1%.

Mientras tanto, los expertos predicen que la India se convertirá en una superpotencia mundial dentro de cincuenta años más, gracias a elementos como la innovación tecnológica y su población mayoritariamente joven. A continuación, un listado de las fortalezas de este místico y potente país, según el informe “La India como potencia económica mundial: desafíos para el futuro”, elaborado por el director Ejecutivo de Consejo Indio para la Investigación de las Relaciones Económicas Internacionales (ICRIER), Rajiv Kumar.

EN LOS PRIMEROS LUGARES EN TI
Durante 2004 y 2005, India presentó un fuerte crecimiento en ingresos por concepto de Tecnologías de la Información (TI), alcanzando volúmenes de negocios por US$22,000 millones. Con el paso de los años, el valor de las exportaciones de estas tecnologías se ha triplicado, según la Asociación Nacional de Empresas de Software y Servicios de India.

Mientras tanto, este país se ha preocupado por ofrecer al mundo excelentes infraestructuras en desarrollo de softwares, que destacan por su alta calidad y por la reducción de los costos en las empresas. A la vez, India ofrece servicios internacionales de call center (atención al cliente mediante telefonía), servicios de contabilidad, administración de personal, etc. Un ejemplo de ello son empresas como Wipro o Tata, que ofrecen servicios de análisis financieros y jurídicos, estudios de ingeniería, operaciones actuariales, etc.

POBLACIÓN JOVEN
A diferencia de otros países, sobre todo comparado con Europa, en India la población en su mayoría es joven y un tercio no sobrepasa los 15 años. Esta característica pasa a ser una ventaja, puesto a que la fuerza de trabajo viene renovada y con “energía” suficiente para emprender nuevos proyectos con innovación y creatividad.

A la vez, y de la mano con las TI, el gran número de gente joven con estudios habla inglés con fluidez, lo que transforma gradualmente a India en un importante destino para las grandes empresas a la hora de subcontratar servicios de atención al cliente.

DESARROLLO DEL SECTOR PRIVADO
A partir de 1991, la economía en la India dio un giro importante hacia la liberación del dinamismo del empresariado privado, al flexibilizarse las licenciaturas industriales, al eliminarse los controles administrativos frente a la adquisición de tecnología, y propulsar la expansión de la capacidad productiva del país, que antes era liderada por oligopolios familiares.

De este modo, sectores tales como la manufactura, la industria farmacéutica, la biotecnología, la nanotecnología, las telecomunicaciones, la construcción naval, la aviación y el turismo están mostrando un gran potencial, con altas tasas de crecimiento.

Además, cada vez es más importante el papel que cumple la inversión extranjera directa en la reactivación industrial de la India. En ese sentido, India es uno de los destinos más atractivos para invertir, después de Hong Kong y Singapur, afirma el Director Ejecutivo del ICRIER.

POTENCIA EN AGRICULTURA
India es el segundo productor mundial en el sector agrario después de China. Da empleo al 60% de la población y es el sector económico más importante del país.

Desde 1950, la agricultura en India ha tenido un crecimiento sostenido, debido a sus planes quinquenales y las constantes mejoras en el riego, la tecnología, la aplicación de las prácticas modernas en la agricultura.

Además, India es el mayor productor mundial de leche, anacardos, cocos, té, jengibre, cúrcuma y pimienta negra. A la vez, es el segundo productor mundial de trigo, arroz, azúcar y cacahuetes, y el tercero de tabaco.

CONTEXTO EXTERIOR FAVORABLE
La India cada vez se abre mayor camino en el mercado internacional gracias a dos factores que lo están favoreciendo en este momento. Por una parte, se está dando un “redescubrimiento del Sudeste Asiático”, donde China e India son los países que protagonizan esta cruzada. Por otra, gracias a los acuerdos bilaterales y de cooperación económica regional, en especial el Tratado Único de Cooperación Económica (CECA) con Singapur y el Tratado de Libre Comercio (TLC) con EU, India ha crecido sustanciosamente, pese a la crisis económica mundial que afectó a las grandes potencias internacionales.


Wilder Mayo
Redacciòn

Fuente: Diario La Primera

jueves, 29 de agosto de 2013

La verdad periodística

Este es un trabajo de estudiantes de la Licenciatura en Periodismo del Centro Universitario de la Ciénega, de Universidad de Guadalajara, en Ocotlán, Jalisco, México.

El tema: la verdad periodística. El entrevistado: Héctor Farina Ojeda, periodista y profesor universitario.





Los periodistas, no pueden manejar a su conveniencia la verdad, ya que esta es un bien público. Es por ello que el periodista debe verificar, confrontar y confirmar la información con diferentes fuentes, para eliminar el peligro del engaño.

Universidad de Guadalajara
Centro Universitario de la Ciénega

Equipo: guiónn, realización, producción, edición.
Fernando Melgoza Sepúlveda
Brenda García Luis

Colaboración:
Karla Esperanza Galván Quijas
Humberto Sandoval Delgadillo
Héctor Claudio Farina Ojeda, Coordinador de la carrera de periodismo en el Cuciénega.