lunes, 26 de enero de 2009

Hacerle frente a la recesión

Por Héctor Farina (*)

En un informe reciente, la revista británica The Economist indica que México ha logrado aplicar una adecuada política anticíclica para hacerle frente a la crisis originada en los Estados Unidos, su vecino del norte y su principal socio comercial. Sin embargo, pese a los planes de rescate impulsados por el Gobierno mexicano, la publicación considera que dichas medidas no lograrán evitar una recesión, aunque sí limitarán sus efectos.

Ante la amenaza que representa una recesión en Estados Unidos, México dispuso una serie de medidas como la reducción de las tasas de interés de referencia por parte del Banco de México, y la aplicación de estímulos fiscales que constituyen una inyección de capital equivalente al 1% del Producto Interno Bruto (PIB) mexicano, que apunta a realizar inversiones en infraestructura, a extender la cobertura de servicios de salud y a generar trabajos temporales para combatir el desempleo. En total, la inversión del gobierno mexicano para intentar reactivar la economía ronda el 3% del PIB, con lo que se estima que se podrían salvar unos 150 mil puestos de empleo, pero aun así no se evitaría una recesión, según señala la revista británica.

Por otro lado, el presidente estadounidense, Barack Obama, apura un plan anticrisis por un monto de 825 mil millones de dólares, con miras a frenar el creciente deterioro de la economía que hoy se refleja en las tasas más altas de desempleo en los últimos 16 años y en una fuerte disminución de la actividad de sectores claves como el de la construcción. En este caso, aunque el presidente espera que su país emerja con mayor prosperidad, la realidad indica que no habrá una solución efectiva en el corto plazo y ello tendrá su impacto en la economía mundial, sobre todo en aquellos países que no han tomado las medidas pertinentes para hacerle frente a los efectos negativos de una recesión en el principal motor económico mundial.

El poco favorable panorama internacional ha puesto en alerta a los países de todo el mundo y cada uno debe tomar las medidas que considere necesarias para defender sus respectivas economías. En este contexto, una mirada al Paraguay indica que la reacción hasta ahora ha sido tibia y ello se nota en la incertidumbre de los gremios empresariales, a los que no convencen los anuncios realizados desde el Gobierno. La capacidad de reacción del Gobierno no sólo está en duda por la ineficacia operativa de la burocracia, sino que no se ve claridad en los proyectos de obras públicas que podrían dinamizar la economía y generar puestos de empleo. Se teme que no haya créditos suficientes y que las obras anunciadas se inicien cuando ya sea tarde, cuando la recesión ya sea más difícil de revertir.

Lo cierto en el Paraguay de hoy es que la tibia respuesta frente a la crisis pone en evidencia la poca capacidad de reacción tanto de las autoridades del Gobierno como de los mismos empresarios, que no se han puesto de acuerdo en las medidas que se deberían tomar para fortalecer la economía. Mientras el Gobierno reacciona lentamente haciendo anuncios, los empresarios muestran su escepticismo pero tampoco tienen la firmeza que se requiere para consensuar e impulsar acciones anticrisis. Los empresarios ya deberían haber consensuado con el Gobierno las acciones que consideran adecuadas, y no esperar que las autoridades hagan sus anuncios para manifestar su inconformidad luego.

Para hacerle frente a una recesión internacional como la que está en proceso se necesita mucho más que una actitud tibia y un conjunto de medidas de aplicación incierta. Como ejemplo tenemos el caso de México, que pese a haber hecho correctamente los deberes es probable que no pueda evitar la recesión de su economía. En Paraguay hasta ahora no hemos entrado en una recesión, aunque las proyecciones de decrecimiento de la economía indican que para allá vamos si es que no logramos articular medidas concretas que dinamicen el mercado, generen empleos y promuevan oportunidades. El Gobierno y los empresarios deben ponerse de acuerdo en las medidas que se aplicarán en corto plazo, para que luego no tengamos que sufrir los efectos negativos resultantes de no haber actuado en tiempo y en forma.

(*) Periodista. Master en Ciencias Sociales
www.vivaparaguay.com

sábado, 17 de enero de 2009

Pensar, imaginar y actuar

Por Héctor Farina (*)

En alguna ocasión, Albert Einstein dijo que la imaginación es más importante que el conocimiento. La frase de este célebre físico alemán se aplica a los tiempos de crisis, en momentos en que nuestras ideas y nuestra forma de vida están en conflicto, amenazadas por factores externos que nos obligan a ser creativos para salir adelante. Se trata de ir más allá de lo cotidiano, de buscar opciones y pensar de manera creativa para proponer y aplicar soluciones, para romper con lo tradicional y con los esquemas que son rebasados por la crisis.

Un buen ejemplo lo podemos tomar de una de las narraciones de Edward de Bono –el famoso creador del término “pensamiento lateral”- en donde refiere la historia de un padre de familia que tenía una deuda con un banco, que no podía cubrir. En aquella época -hace algunos siglos- cuando alguien no podía pagar sus deudas era encarcelado. En este contexto, el dueño del banco le ofrece al padre perdonarle la deuda, a cambio de que le permita casarse con su hija. Desde luego, el padre no quería aceptar el chantaje del banquero y entregarle a su hija adolescente, pero tampoco tenía forma de cubrir la deuda y evitar la cárcel. Luego de una serie de discusiones, el banquero le propuso al afligido padre un juego: en una bolsa de cuero guardaría dos piedras, una blanca y una negra. Si el padre sacaba la piedra blanca, el banquero le perdonaría la deuda. Pero si sacaba la negra, el banquero se casaría con su hija y la deuda ya no existiría.

Si bien el padre no quería aceptar jugar el futuro de su hija de esa manera, tampoco podía resignarse con la cárcel y con abandonarla de todos modos. No obstante, aceptó el juego y el banquero guardó las piedras en la bolsa de cuero. Pero la hija, que estaba presente, se dio cuenta de que el banquero hizo trampa y en lugar de una piedra blanca y una negra, guardó dos piedras negras en la bolsa, con lo que su suerte estaba decidida. Se encontró ante la duda: denunciaba la trampa –con lo que todo volvería al mismo drama- o su padre sacaba la piedra negra y ella se veía obligada a casarse con el chantajista. La opción que tomó fue pedir que sea ella misma quien saque la piedra: lo hizo así, pero antes de mostrar la piedra, esta se le cayó (adrede) y se perdió. Entonces, ella pidió disculpas y dijo que no había problema, porque bastaba con revisar la piedra que había quedado en la bolsa: si era negra, había sacado la blanca; y si sobraba una blanca era porque había sacado la negra. Obviamente, como la piedra en la bolsa era negra, se dedujo que la elección daba como ganador al padre, y el banquero no pudo confesar su traición y aceptó el resultado.

De Bono dice que el pensamiento lógico tradicional en este caso centra su atención en la piedra que se saca de la bolsa, en tanto el pensamiento lateral se preocupa por la piedra que queda. La lección que debemos aprender de esto es que el pensamiento no debe ser rígido y que se debe ser imaginativo para proponer ideas novedosas. Esto lo podemos aplicar perfectamente a nuestra vida diaria, como estudiantes, trabajadores o ciudadanos. Y mucho más en estos momentos, cuando una crisis económica mundial amenaza con dañar nuestras fuentes de empleo, nuestros ingresos y nuestras oportunidades como país y como individuos.

Los paraguayos tenemos que aprender no sólo a pensar más, a ser más críticos y analíticos, sino a ser imaginativos, a proponer, crear y actuar. Necesitamos romper con ciertos esquemas funestos de pensamiento que durante años nos hicieron creer mentiras como aquella de que “así nomás luego tiene que ser” o “así funciona la cosa en Paraguay”. La necesidad de hoy consiste en ser creativos, en construir nuevos esquemas, en proponer modelos de desarrollo y en hacer que cada persona pueda generar sus propias oportunidades de crecimiento. Con educación, con imaginación y con trabajo, cada uno puede convertirse en un generador de oportunidades.

(*) Periodista. Master en Ciencias Sociales

martes, 13 de enero de 2009

Sobre el trabajo y la creatividad


Por Héctor Farina (*)

El inicio del año 2009 nos sorprende en medio de una crisis económica mundial que amenaza a nuestro empleo y a nuestras perspectivas de desarrollo como país. Las estimaciones de un menor crecimiento en la economía, la pérdida de empleo de los compatriotas que trabajan en el exterior y la consecuente caída de las remesas, así como la inestabilidad de los precios y las noticias poco alentadoras que llegan todos los días, hacen que la atención que tenemos en la crisis se concentre en lo funesto, en el temor a los efectos perniciosos. Ciertamente, una crisis global es para preocuparse, pero no para dejarse sumir en el fatalismo o el pesimismo, y como consecuencia de ello, en la inacción. Al contrario, lo que se requiere es trabajo.

La historia nos demuestra que los grandes cambios se dieron luego de las grandes crisis. Eso lo pueden decir los japoneses, que tras la Segunda Guerra Mundial, que destrozó el país, iniciaron un proceso creativo que terminó por convertir a Japón en una de las potencias mundiales. Ejemplos como este hay muchos, pero la gran pregunta que debemos hacernos es ¿cómo enfrentaremos a la crisis? El reto que tenemos que asumir es el de ser creativos y buscar opciones que nos ayuden no sólo a soportar la tormenta sino a crear nuestro propio modelo de desarrollo, a construir nuestro propio camino. Finlandia tuvo creatividad al apostar fuerte por la inversión en ciencia y tecnología durante la peor crisis económica de su historia. Y el resultado fue un país con uno de los mejores niveles de calidad de vida del mundo.

No cabe duda de que en el Paraguay necesitamos empleos, pero también tenemos un país por construir. El rezago en infraestructura, en educación y en miles de obras que nos hacen falta, debe dejar de ser una condena para convertirse en un desafío: empezar a trabajar en la construcción de todo aquello que necesitamos. Lo primero que necesitamos es una definición de parte del Gobierno, un plan serio para hacer crecer la economía y para trazar las tareas fundamentales que se impulsarán para contrarrestar los efectos de una crisis cuyos efectos negativos ya se sienten. No saldremos bien parados si se asume la misma postura de gobiernos anteriores que se limitaron a poner parches y esperar que pase la tormenta, para luego depender de las recuperaciones ajenas y no del dinamismo propio.

La hoja de ruta que Lugo y sus colaboradores preparan será fundamental para conocer el rumbo económico que tomará el país, así como para saber qué podemos esperar de parte del Estado. Es importante saber qué obras de infraestructura impulsará el Gobierno, a qué sectores destinará mayores inversiones y qué estrategia tendrá para evitar que el desempleo crezca. El país necesita construir muchas rutas para disminuir el costo del transporte y ayudar así a mejorar la competitividad de nuestros productos, con lo que de paso también se generarían muchos empleos. Pero no sólo nuestra economía y nuestras empresas deben ser competitivas, sino que necesitamos gente competitiva que sostenga todo lo demás. Y por eso debemos apuntar a la formación de recursos humanos con miras al país que queremos tener.

En tiempos de crisis tenemos que asumir posturas firmes. Tenemos que ser más exigentes con nuestras autoridades, pero al mismo tiempo debemos poner a prueba nuestra creatividad y buscar opciones para hacerle frente a la coyuntura actual. Los ciudadanos podemos tomar actitudes que nos lleven a mejorar nuestra condición de vida y nuestra sociedad. Es hora de cuestionarnos seriamente qué es lo que queremos, y luego empezar a proponer, a construir y a crear.

(*) Periodista. Master en Ciencias Sociales
wwww.vivaparaguay.com

martes, 6 de enero de 2009

La carencia de referentes

Por Héctor Farina (*)

No tener referentes en tiempos de convulsión y crisis es un problema grave. Pero es mucho más grave no construirlos, formarlos o valorarlos. El problema se vuelve endémico cuando se pierde la noción de la referencia, cuando dejamos de tener gente que se constituya en referente y cuando esa carencia afecta a toda una sociedad que necesita del ejemplo para construir. Si no tenemos un timonel que señale claramente el rumbo, si no sabemos hacia dónde ni cómo movernos, caemos en lo que Séneca advertía cuando indicaba que “cuando uno no sabe a dónde ir, todos los vientos son desfavorables”.

La falta de referentes en el Paraguay es uno de los males señalados por Benjamín Fernández Bogado en su libro A Sacudirse. Claves para la construcción de una nueva República (2006), en donde habla de la desaparición de los Karai Guasu, los grandes señores. Hemos perdido a los líderes con valores, con educación y visión de país. En su reemplazo, hemos visto como los avivados, los mediocres y los arribistas se han empotrado en los principales escenarios de la vida pública. Con esto se ha degradado nuestra condición de ciudadanos y se ha perdido la confianza en el quehacer público, en los gobiernos y en la política. Los que fungen de líderes en este contexto no son referentes porque no representan a nadie más que a sí mismos. No son los guías que necesitamos porque no compartimos los mismos intereses: a ellos les interesa el poder para provecho propio, en tanto la sociedad quiere que desde el ejercicio del poder se logren beneficios colectivos que se traduzcan en empleo, educación, salud, seguridad y mejor calidad de vida para los ciudadanos.

En nuestro país tenemos profundas carencias que se han ido acentuando tras décadas de gobiernos autoritarios, populistas y mesiánicos. Una de las más significativas es la falta de educación, esa herramienta fundamental sobre la que se construyen las sociedades y las naciones. Y un pueblo sin educación es un pueblo sin conciencia de hacia dónde ir: necesita tener referentes que indiquen el destino y la forma de llegar a ese destino. Pero si la gente no está educada, si no tenemos referentes y los responsables de dirigir la política, la economía, la salud y la educación son ejemplos de desfachatez, mediocridad y corrupción, los resultados no pueden ser distintos de los que se tienen: una sociedad empobrecida, sin empleo, con pocas oportunidades y con un enorme desencanto hacia la política y los sistemas democráticos.

Algo que debe quedarnos claro es que no construiremos un país mejor si no recuperamos a referentes de valor y seguimos dándole poder a los mediocres, los hurreros y camanduleros de la política, los corruptos y populistas que no tienen ni buscan educación, los mentirosos que hicieron de la función pública un sinónimo de corrupción. Necesitamos tener referentes, gente honesta y capaz que sepa guiar a la sociedad hacia un estado de progreso, justicia y bienestar. Y esos referentes no saldrán de las seccionales ni de los comités: deben ser el resultado de una educación de calidad. Debemos volver a valorar a la gente preparada, a darle su lugar y acompañar el esfuerzo en el proceso de construcción de nuevos modelos para un país diferente.

La gran interrogante que se presenta ahora es ¿cómo construir referentes en tiempos de decadencia? Algo parecido se preguntaba Confucio hace aproximadamente 2.500 años, cuando quería saber cómo puede uno ser puro en un ambiente corrupto. La respuesta la tenemos todos, que con nuestro voto, nuestra actitud y nuestro poder de crítica podemos cambiar al inepto por el capaz, haciendo que los buenos no sean la excepción sino la regla en el sistema. Vale la pena recordar a referentes como Eligio Ayala, que se rodeó de los hombres más preparados del Paraguay para gobernar; o Feliciano Martínez, quien hizo de la conciencia y la autogestión un modelo contagiante que terminó por convertir a Atyrá en una de las ciudades más limpias del mundo. Construir referentes que sean ejemplos y guías es uno de los grandes desafíos que tenemos los paraguayos. Es una tarea que no podemos postergar si es que en realidad queremos llegar a un destino distinto del que tenemos ahora.

(*) Periodista. Master en Ciencias Sociales.

www.vivaparaguay.com

lunes, 29 de diciembre de 2008

La prensa y las funciones sociales


Por Héctor Farina

Un buen ejemplo de cómo la prensa se desvía de sus funciones sociales y cómo la sociedad lo tolera, lo podemos encontrar en la novela El honor perdido de Katharina Blum (1974), del escritor alemán Heinrich Böll –Premio Nobel de Literatura en 1972-. Aquí se presenta la historia de Katharina, una joven honesta y trabajadora que ha logrado salir adelante trabajando como empleada doméstica en varias casas de personas pudientes. Pero en una fiesta, por pura casualidad, conoce a un hombre con el que pasa la noche: ese sería el principio del calvario, ya que al día siguiente descubriría –cuando la policía llama a su puerta- que su amante era buscado por robo y homicidio y que había escapado de la justicia.

Katharina se convierte en sospechosa, ya que la policía cree que ella es cómplice de su amante y que lo está ocultando. En este contexto, aparece El Periódico, que empieza a realizar publicaciones sobre el caso tergiversando declaraciones y deformando los hechos, para vender una historia sensacionalista que llame la atención de los lectores. Cada publicación está llena de mentiras, medias verdades, acusaciones infundadas, hechos malinterpretados adrede y discursos distorsionados. Mientras cada día se van difundiendo las historias sensacionalistas, la vida de Katharina está siendo destruida, pues es presentada ante la sociedad como una mujer de vida fácil, sin escrúpulos, sin honor y sin moral. Finalmente, Katharina se convierte en culpable cuando –acosada por la prensa y por la sociedad que la consideran una delincuente- termina por asesinar al periodista que le había robado el honor por medio de las publicaciones mentirosas.

Böll se basó en hechos verídicos para escribir esta novela en la que critica la forma grosera en la que cierta prensa no respeta ni la verdad ni el honor de las personas, ya que el único objetivo que persigue es satisfacer la morbosidad de los lectores. Igualmente, la crítica apunta a la sociedad, que no solo tolera sino que convierte a la mentira en una fuente de ingresos para los medios. Esto pasa cuando no hay conciencia de parte de la gente, que con tal de consumir historias sensacionalistas no repara en el daño que se genera a la misma sociedad. Así caemos en un abismo en donde puede más la mentira, lo frívolo, lo insulso y lo fantasioso. Así llegamos a desviarnos de los temas importantes y nos conformamos con consumir y difundir las miserias que corrompen el tejido social.

Si bien el ejemplo de la novela es propio de una época y un espacio, sirve como punto de partida para reflexionar sobre qué tanto se ha desviado la prensa de sus funciones sociales: informar, educar y entretener. Al mirar a los medios en Paraguay veremos que las dos primeras funciones han sido relegadas, en tanto se sobredimensiona a la tercera. Aunque seguimos informando, se nota una clara tendencia hacia la información ligera, informal, sin mucha relevancia. En tanto la función de educar prácticamente ha sido olvidada y reemplazada por el entretenimiento: son las historias de chismes, las anécdotas sin contenido y las informaciones que sólo sirven para distraer las que llenan los espacios mediáticos. Los mismos presentadores de noticias han dejado de ser las figuras serias de antaño para dar paso al humorista, al farandulero, al que más bien quiere llamar la atención por su capacidad histriónica y no por su preparación intelectual.

La prensa debe acompañar el proceso de renovación social que necesita el país y para ello debe ser contralora, cuestionadora y molestosa con el poder. Debe ser indagadora y apuntar a los temas importantes, para luego dar a conocer las realidades que la gente necesita saber. Pero si se deja llevar por lo frívolo, por el chisme, lo intrascendente o lo anecdótico, no contribuye más que para enajenar a una sociedad que necesita educación y no informaciones vacías de contenido y llenas de mediocridad. Los mismos ciudadanos deberíamos ser más cuestionadores con los medios de prensa y exigir respeto, veracidad y profesionalismo. No debemos olvidar que no existe prensa diferente de la sociedad que la consume, por lo que si queremos recuperar funciones sociales como la información y la educación tenemos que ser más exigentes con nosotros mismos y con los medios de información.

www.vivaparaguay.com

miércoles, 24 de diciembre de 2008

¿Qué estamos construyendo?

Por Héctor Farina
Desde Guadalajara, Jalisco, México

Somos el producto de lo que construimos, de lo que hacemos. Nuestra actitud, nuestro comportamiento y nuestra forma de trabajar son los que determinan lo que merecemos, lo que nos corresponde como el fruto de nuestro esfuerzo. En ese sentido, puesto que los pueblos, las sociedades y las naciones son el resultado de lo que hace su gente, la pregunta que deberíamos plantearnos los paraguayos es qué estamos construyendo ¿Qué es lo que estamos haciendo como ciudadanos para tener un país mejor, para dejar atrás una historia de pobreza y corrupción, de atraso y falta de oportunidades? ¿Cómo asumimos nuestra responsabilidad de construir algo diferente y sustentable en el tiempo, para sentar las bases de un nuevo país y no seguir dejando todo en manos de gobiernos que no han querido o no han sabido construir aquello que necesitamos?

Los paraguayos hemos logrado este año un hecho histórico: derrocar, por medio del voto, a un partido político que tenía 61 años en el poder y que aspiraba a continuar rigiendo el destino de la nación. Hemos dado así el paso inicial para cambiar un modelo de país y romper con una forma de gobernar que no trajo más que corrupción y desigualdad. Pero el cambio en los sistemas democráticos no se agota en el voto o en la administración del poder por parte de autoridades diferentes, sino que debe consolidarse mediante un proceso de construcción constante en el que cada uno de los ciudadanos tiene una tarea que cumplir.

Lo que el país necesita es rectificar radicalmente el rumbo que seguimos en las últimas seis décadas, y empezar a trazar un nuevo camino que nos lleve a ser una nación próspera y en crecimiento permanente. Y para aspirar a un nuevo destino, no podemos mantener la pereza o la indiferencia de antaño y seguir dejando todo en manos del ogro filantrópico, el Estado. El Gobierno de Fernando Lugo no será capaz de legarnos algo diferente si los ciudadanos seguimos con la misma actitud cansina que se tuvo durante los gobiernos colorados. De nada sirve cambiar de gobierno si nuestra forma de hacer no cambia, si seguimos cometiendo los mismos errores y subordinando nuestras vidas a los mismos vicios, como el conformismo, la apatía o el desinterés hacia temas fundamentales como la educación.

Si no empezamos a construir ya una ciudadanía más entusiasta, más crítica y participativa, el fervor del cambio de gobierno se irá apagando y volveremos a ser acosados por los mismos fantasmas: desesperanza, frustración, caos y sensación de impotencia y de que “así nomás luego tiene que ser”. Necesitamos ciudadanos más conscientes de sus responsabilidades y del papel que les toca desempeñar dentro de una sociedad que urge la colaboración de todos. Y esa conciencia que hace falta solo la conseguiremos si mejoramos nuestra educación, si hacemos que nuestra gente valga más, si invertimos más en ella y le damos la oportunidad de hacer más y mejor.

Para consolidar un cambio verdadero en el Paraguay necesitamos hacer cosas diferentes con visión de futuro y no sólo dejar que los gobiernos calafateen el maltrecho barco para que resista durante un lustro en la administración. Si las autoridades quieren dejar un país mejor deben invertir más en la gente, que al fin y al cabo es la que construirá y decidirá el destino que tomaremos. Si el Gobierno de Lugo no invierte más en la educación y por lo menos duplica la actual inversión, al final dejará el mismo país con ciudadanos con escasa preparación y a merced de los corruptos, populistas y autoritarios. Si se acaba el entusiasmo y no se consolida una ciudadanía con mayores conocimientos, de nada servirá que se haya contenido la corrupción por un tiempo, porque seguirá existiendo terreno fértil para los avivados y los ladrones, en tanto la gente seguirá careciendo del capital más valioso de los tiempos modernos: el conocimiento.

No podemos desaprovechar la histórica oportunidad que tenemos para rectificar: tenemos que exigir que el Gobierno construya más y que forme ciudadanos más preparados, al mismo tiempo que todos asumimos la tarea de ser más responsables, más entusiastas y más comprometidos con las necesidades del país.

www.vivaparaguay.com

martes, 23 de diciembre de 2008

Periodista-investigador, de Paraguay a México:

Hace unos días se realizó la presentación de la tesis "La interactividad de los lectores con el periodismo en línea", en el Departamento de Estudios de la Comunicación Social de la Universidad de Guadalajara. Este trabajo fue presentado por Héctor Farina para obtener el grado de Maestro en Ciencias Sociales, en un examen ante un jurado integrado por profesores investigadores de la mencionada casa de estudios.

Aquí le presentamos los comentarios realizados por la Dra Gabriela Gómez, miembro del jurado:

Es un gran placer para mí estar aquí este día y participar en el cierre de un ciclo importante para Héctor.
Decidí que en esta ocasión, en vez de concentrarme en ofrecer una crítica sobre la tesis que hoy nos ocupa y expresar mis observaciones sobre la misma, sus grandes aciertos y sus fallas, sería pertinente que mis comentarios giraran primordialmente en lo que considero es el aprendizaje mayor para Farina: su incursión como investigador de lo social. Hablar un poco sobre su proceso de deconstrucción de saberes y prácticas profesionales anteriores y su formación como investigador.
Héctor Farina, llegó a esta Maestría luego de dejar su país natal, Paraguay, para asumir el riesgo de aventurarse a iniciar una vida nueva en México, y comenzar e irrumpir en un área que era ajena para él.
En su país, Héctor había estudiado y aprendido a ejercer el periodismo siendo un especialista del sector financiero. Aprendió a moverse, según lo que cuenta, en un campo que es conocido por alguno de nosotros, pero que sin embargo, no hemos practicado: el periodismo.

Héctor se ganó en su país, un respeto y reconocimiento por su labor. Luego de algunos años en el medio periodístico, llegó lo que para muchos periodistas sería un sueño: le ofrecieron un aumento de salario considerable, y sobre todo, una mayor proyección en el periódico en el que laboraba. Aún así decidió venir a esta tierra y conocer su gente que, como él dice, es muy parecida y familiar para él. Decidió por arriesgarse y aprender cosas nuevas. Quizá para encontrar su verdadera vocación.

Evidentemente, hay una conexión entre su pasado profesional y su tema de tesis e intereses. Sin embargo, aprendió que no es lo mismo investigar para cubrir una información periodística o realizar un reportaje, que realizar investigación y producir conocimiento de índole científico. Tampoco es lo mismo escribir para un periódico que escribir un artículo o un reporte académico.

Durante los meses en que definía su planteamiento de investigación, su marco teórico, su metodología, etcétera, se movía como alguien que estaba deseoso de aprender, al que le costaba desprenderse de sus saberes o por qué no, vicios, así como de las maneras de obtener información como cuando era periodista. Le costaba también escribir para otros lectores. En el periodismo estaba acostumbrado a que la información que obtenía se publicaba al día siguiente, o a la semana quizá. Pero en la investigación científica, para que llegara el día en que compartiría los resultados de su estudio llevaría poco más de dos años.

Afortunadamente en el periodismo aprendió a escribir. Eso lo agradecemos como lectores, pues en su tesis encontramos una escritura fresca y fluida. Logró lo que a los académicos nos cuesta mucho a veces conseguir. Atrapar al lector. Hay mucho que retribuirle a su experiencia laboral.

Considero que en las investigaciones que cada uno de nosotros realizamos, manifestamos intereses y preocupaciones que dejan ver lo que somos como personas. Nos hacemos visibles del cómo somos.

En este tenor, desde la advertencia, al inicio de su documento, Farina nos alerta que no será una tesis común y corriente. Todo su trabajo es un documento de su proceso, de sus dudas teóricas y metodológicas, de sus aciertos, de sus fallas, de sus inquietudes. Así mismo, está impregnado de su pasado periodístico especializado en el área de finanzas, ya que el texto está cargado de ejemplos sobre ese sector. Y también está colmado de las enseñanzas de su director de tesis.

Por tanto, considero que la mayor riqueza del trabajo de Farina, además de los ricos resultados que presenta, es que constituye un documento sobre el proceso de construcción de un objeto de investigación al que seguramente deberán consultar estudiantes de posgrado.

¿Para qué debe servir entonces una tesis de maestría si no es para aprender a hacer investigación y compartir las enseñanzas?

Ahora, sobre el tema de la tesis "Los lectores y su interactividad con el periodismo en línea. Un estudio cualitativo de cinco casos" constituye un área que en México no había sido abordado. En este sentido, es un estudio cualitativo pionero. Ahí otra de sus riquezas pues una de las dificultades que se encontró Farina precisamente, es la carencia de estudios empíricos así como de bibliografía. Como hemos leído, la mayor parte de los autores que cita son españoles.


Considero además, que el trabajo posee una muy buena apropiación teórico- conceptual. Uno de los conceptos a los que Farina más se enfrentó durante el desarrollo de su tesis fue el de interactividad. Y finalmente supo encontrar una definición sólida y delimitarla para su estudio.

En cuanto a su metodología y sus cinco casos de estudio que como él mismo afirma no son generalizables, me hubiera gustado mucho más que encontrara un grupo más heterogéneo, pues los sujetos estudiados tienen un nivel educativo similar, todos con licenciatura y otros hasta maestría: cuentan, además, con ciertas competencias y/o conocimientos tecnológicos que la mayoría de los sujetos, incluso los que utilizamos Internet, desconocemos. ¿Cómo es que ellos llegaron a conocer tal cantidad y uso de las herramientas? ¿Cómo adquirieron esas competencias? Sé que no era el objetivo responder estas interrogantes. No obstante, considero que todavía hoy existen muchas lagunas y falta de competencia para el uso de esas herramientas. Desconocimiento, no saber cómo utilizarlas y la funcionalidad de cada una también afectan los usos y apropiación de las TICS y las herramientas que ofrecen.

Además, la gran mayoría de los medios en línea en México carecen de herramientas interactivas avanzadas.
Hay mucho qué indagar, como bien apunta Farina. El estudio constituye un avance para conocer cómo son los usos y apropiación de herramientas que se ofrecen en Internet para buscar y archivar información tanto en periódicos en línea como en buscadores. El estudio deja ver que existe una conexión de lo cognitivo y/o la experiencia previa con el éxito para encontrar información.
Me llamó mucho la atención que todos los sujetos observados inician su rutina visitando sitios de diarios en línea de la comunidad a la que pertenecen y que muchas de las búsquedas de información las marcan los mismos medios locales, estableciendo así una agenda setting en línea. Además de las necesidades de cada uno de los sujetos, tanto laborales, educativas, de investigación, etc. para realizar otras búsquedas.

Para concluir, considero que la tesis de Héctor Farina es un reflejo de su honestidad académica, de humildad y de querer hacer visible su trayecto como aprendiz de investigador, en un proceso que no fue fácil.

Farina ha sabido incorporar a la investigación científica sus experiencias y conocimientos como periodista. Su trabajo demuestra claramente, que supo desprenderte de la carrera por la exclusiva o las prisas por obtener información rápida. Aprendió seguramente que en la investigación científica no hay recetas. Que cada investigación tiene un proceso distinto, en un ir y venir constante a teorías y metodologías, y que requiere mucho rigor. Que es un proceso en el que para ver un producto, hay que esperar años. Que no es tan fácil opinar y emitir generalizaciones.

Esta tesis es un reflejo de esta simbiosis o fusión periodista-investigador. Ahora más investigador, que periodista. Considero que el periodismo de Paraguay perdió a un profesional y que la academia con gusto recibe a un investigador en potencia.